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Adhesión de Antigua y Barbuda al ALBA

VI Cumbre Extraordinaria - Maracay, Venezuela - 24 de junio de 2009

Adhesión de ANtigua y Barduda al ALBA

Declaramos en nombre del Gobierno de Antigua y Barbuda nuestra adhesión a los principios establecidos en la Declaración Conjunta firmada el día 14 de diciembre de 2004 por el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela y el Presidente del Consejo Estatal de la República de Cuba. Expresamos nuestra voluntad de formar parte de este proyecto histórico como miembro de pleno derecho. Solicitamos a las Repúblicas de Cuba, Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Dominica, Honduras, Ecuador y San Vicente y las Granadinas que acepten esta decisión soberana del Gobierno y el pueblo que tengo el honor de representar.

La traducción al inglés de la palabra  alba  es “dawn”, es decir, los albores, el amanecer. Los Presidentes Hugo Chávez y Fidel Castro tuvieron la visión de crear el amanecer de un modelo de integración y desarrollo regional. Este modelo es la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA). En consonancia con la exhortación bíblica que recomienda no ser innecesariamente modestos, Sus Excelencias se dispusieron a compartir su visión con sus hermanos y hermanas en toda América Latina y el Caribe. Dado que este amanecer sigue propagando sus rayos, Antigua y Barbuda tiene el honor, a partir de hoy, de ser contada entre los territorios participantes.
 
Las pruebas están ante nosotros; está escrito. El neoliberalismo irrestricto y los modelos asociados de desarrollo económico han afectado adversamente a todos. Sabemos ahora que el sistema financiero global basado en el capitalismo ha fallado; y no debido a las acciones de las economías vulnerables del mundo en desarrollo que soportan la carga de la deuda, sino más bien a causa de las acciones de las grandes economías del mundo desarrollado, así como a las de las instituciones financieras de las economías que establecen las reglas de las finanzas mundiales.
 
La mitología griega cuenta la historia del fénix con sus poderes mágicos para regenerarse cuando le hace daño o hiere algún enemigo, lo que le hace inmortal e invencible. Así, los países históricamente ricos y orgullosos de América Latina y del Caribe han sufrido primero enormemente como consecuencia de los modelos coactivos e imperialistas del colonialismo y más tarde a causa del Consenso de Washington. La base fundamental de estos modelos es la reducción del papel del estado en la formulación de las políticas nacionales, aunado a un mayor control por parte del capital extranjero - tanto si el capital proviene de un gobierno extranjero, como de una institución financiera internacional o de empresas multinacionales. Se ha calculado que al amparo de esos modelos fracasados, por cada dólar de ayuda recibido por los países en vía de desarrollo, diez dólares se iban a través de la fuga de capitales. La fuga de capitales, junto con el abandono de la infraestructura social y otras cuestiones relacionadas con la calidad de vida, empobreció a los países ricos en recursos de América Latina y del Caribe. Sin embargo, en los albores del ALBA, el Fénix ha comenzado a resurgir de sus cenizas.
 
Los principios que rigen el ALBA son diametralmente opuestos a los asociados a los modelos fracasados del desarrollo neoliberal. ALBA promueve la complementariedad, como alternativa a la competencia; la solidaridad, frente a la dominación; la cooperación, como sustituto de la explotación; y el respeto a la soberanía, más que la regla corporativa. Antigua y Barbuda adopta estos principios sin reservas.
 
Desde su creación en diciembre de 2004, ALBA ha tenido un efecto positivo en las vidas de millones de ciudadanos y residentes en los territorios participantes y, de hecho, en la región en general. Los proyectos que cambian la vida y dan vida, conceptualizados y ejecutados a través del ALBA y el Acuerdo asociado de PetroCaribe, han servido para reducir la pobreza, el analfabetismo, la morbilidad y la mortalidad en numerosos países, entre ellos Antigua y Barbuda. Entre otras cosas, mi país se ha beneficiado directamente de la Misión Milagro, de un proyecto de desarrollo de infraestructura de acueductos de US$8 millones, de cientos de becas, de la reducción del precio de los servicios públicos para los pensionados y de los subsidios alimentarios para las personas incapacitadas y económicamente desfavorecidas.
 
Basado en las investigaciones realizadas por el Profesor Norman Girvan, sabemos que los acuerdos de financiamiento con préstamos preferenciales de PetroCaribe entregaron aproximadamente US$1.170 millones entre junio de 2005 y diciembre de 2007. La ayuda estadounidense al Caribe para el período comparable se estima en US$340 millones por año. Por su parte, los desembolsos del Banco Interamericano de Desarrollo para los 16 países miembros de PetroCaribe fueron menos del 25 por ciento de la media de los préstamos de PetroCaribe y si examinamos el nivel de apoyo de la Unión Europea, vemos algo similar. Debe señalarse además que el apoyo que hemos recibido a través de PetroCaribe no fue a costa de nuestra dignidad o nuestra soberanía, sino que está firmemente arraigado en los principios de complementariedad, solidaridad, cooperación y respeto de la soberanía.
 
Resulta también esclarecedor comparar la estructura y gobernabilidad de las instituciones multilaterales e internacionales para el financiamiento del desarrollo con las del Banco del ALBA. Durante la V Cumbre del ALBA en enero de 2008, el Presidente Chávez describió el Banco ALBA como un instrumento político para el desarrollo social y económico. A diferencia de otras instituciones financieras, el Banco del ALBA no impone condiciones estrictas y onerosas para los préstamos y funciona basado en el consenso de todos sus miembros. Otras características importantes de gobernabilidad incluyen un proceso de toma de decisiones ejecutado por un Consejo de Ministros y una presidencia rotativa de los países miembros. Se trata pues de una clara desviación de los conceptos capitalistas tradicionales.
 
En esta oportunidad en que Antigua y Barbuda se encuentra frente a la comunidad de naciones, comprometiéndose a aceptar los principios de ALBA, queremos manifestar que nuestra adhesión no es, en modo alguno, señal de estar dejando de lado nuestro compromiso con la integración a nivel de la Organización de Estados del Caribe Oriental y CARICOM. Participamos en el ALBA sin detrimento de nuestras obligaciones derivadas del Tratado de Basseterre, de la versión revisada del Tratado de Chaguaramas y de otras propuestas de alianzas políticas y económicas entre los Estados miembro de la OECO y CARICOM. Creemos, de hecho, que nuestra participación en Petrocaribe y ALBA ofrece oportunidades para alcanzar incluso niveles más altos de cooperación a nivel sub-regional. Un ejemplo de ello es el plan para los territorios del Caribe Oriental miembros de PetroCaribe de establecer a Antigua y Barbuda como un almacén central y punto de transbordo antes de finales de este año.
 
Al adoptar esta decisión para convertirse en un miembro activo de ALBA, Antigua y Barbuda está haciendo valer el derecho fundamental de una nación soberana a entablar relaciones de cooperación basadas en el respeto mutuo. Acotamos que nuestras acciones de hoy siguen otro acontecimiento histórico – a saber, la corrección de una injusticia histórica que excluía a nuestra hermana nación de Cuba de la Organización de Estados Americanos. Antigua y Barbuda espera con optimismo que ALBA anuncie – muy pronto –  un nuevo modelo de participación para todos los países del hemisferio, un modelo que respete los derechos de todos los pueblos a la libre determinación.
 
En nombre del gobierno y del pueblo de Antigua y Barbuda, presento respetuosamente a mis colegas de Venezuela, Cuba, Bolivia, Nicaragua, Dominica, Ecuador y San Vicente y las Granadinas la solicitud para unirme a ustedes como miembro activo y de pleno derecho del ALBA. En este día,  24 de junio de 2009, con todos los aquí reunidos como testigo, comprometo a mi país a adherirse a los principios de complementariedad, solidaridad, cooperación y respeto a la soberanía.

Winston Baldwin Spencer
Primer Ministro de Antigua y Barbuda