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Adhesion de Dominica

VI Cumbre - Caracas, Venezuela - 26 de enero de 2008

Adhesión de Dominica

Después del oprobioso período neoliberal que vivimos en América Latina y el Caribe que produjo el colapso de nuestras economías, incrementando en consecuencia las desigualdades sociales y la escasez en las condiciones de vida de nuestra población, cuando todo era casi desolación, la esperanza de nuestros pueblos renació en las manos de los Presidentes Hugo Chávez y Fidel Castro. La propuesta de la Alternativa Bolivariana para los pueblos de Nuestra América (ALBA) surgió para representar las posibilidades de relanzamiento de nuestras naciones, sobre todo porque las opciones que surgieron de los centros hegemónicos del poder mundial constituyeron proyectos anclados en los viejos esquemas de integración económica que habían provocado el desastre en la década del 80 y 90 del siglo XX.

Lo que en principio apareció como una simple crítica a los viejos modelos, se ha transformado en tan sólo cuatro años en un proyecto basado en nuevos principios y en una realidad que ha sido capaz de ser palpada por los pueblos de nuestro continente. La solidaridad, la complementación económica, el comercio justo, la cooperación integral y el estricto respeto a nuestra soberanía constituyen los conceptos fundamentales del ALBA, lo cual produce una ruptura radical con los esquemas de integración clásicos basados en la competencia, la hegemonía, la ficción del libre mercado y las intenciones de dominio político.

El ALBA es al mismo tiempo, el desempeño de los asuntos sociales como un elemento hegemónico de las relaciones económicas y las políticas internacionales. Por lo tanto, los Pueblos de América Latina y el Caribe están gozando de la más amplia solidaridad reflejada en los programas de la Misión Milagro, que ha permitido la operación de la vista de miles de ciudadanos pobres; educación a través de programas de alfabetización desarrollados por Cuba y Venezuela en Bolivia, Haití y Nicaragua; así como programas de alimentación que garantizan la nutrición de nuestros niños y ancianos.

Los principios del ALBA han facilitado la más amplia cooperación energética que el mundo jamás haya conocido, el Acuerdo de Petrocaribe, que esta cambiando la matriz energética en nuestra región garantizando el suministro de combustible para alimentar nuestras plantas de generación de electricidad, permitiendo el suministro de gas doméstico en los hogares pobres y el combustible para el trabajo de nuestras máquinas y equipos. Este acuerdo permite el financiamiento del cuarenta por ciento (40%) sobre la factura petrolera para de esta manera liberar recursos económicos para la inversión en programas sociales. Pero, además, la cooperación que estamos recibiendo para la ampliación de nuestros aeropuertos, la construcción de casas o de viviendas para las familias más necesitadas, la reparación de hospitales y la construcción de centros de salud, son parte de todo el conjunto de iniciativas que han surgido del ALBA.

Con la plena incorporación de Bolivia y Nicaragua al ALBA, esta iniciativa ha tomado un nuevo impulso.
Sabemos que a partir de la V Cumbre de Jefes de Estado del ALBA, realizada en Barquisimeto el 29 de abril del 2007, la celebración del Primer Consejo de Ministros del ALBA, el 6 de junio del 2007, así como la instalación de la Primeras Comisiones Técnicas del ALBA el 16 y 17 de julio del 2007, integrada por los cuatro países miembros, el ALBA ha entrado en una fase superior de su desarrollo en la cual avanzara hacia la creación de Empresas y Proyectos Grannacionales, integrando las capacidades científicas técnicas y productivas de todos sus miembros.

El ALBA está lista para consolidarse como una alianza política y estratégica capaz de integrar productivamente nuestras naciones, concentrando todas las potencialidades creativas que nos garantice la consecución de una plena independencia y soberanía económica, en tales condiciones que nos podamos insertar en la realidad económica mundial con posibilidades verdaderas de ocupar el espacio que nos pertenece.

Conscientes de que el ALBA es la opción que mejor se ajusta a los intereses de nuestros pueblos, reconociendo el carácter desinteresado de la amplia cooperación brindada por los Gobiernos de Cuba y Venezuela y siguiendo los conceptos emitidos en la Declaración Conjunta firmada el 17 de febrero del 2007 en San Vicente y las Granadinas, manifestamos nuestra voluntad de ser parte de este proyecto histórico en la condición de miembro pleno. Solicitamos a la Repúblicas de Cuba, Venezuela, Bolivia y Nicaragua aceptar esta decisión soberana del Gobierno y el Pueblo que tengo el honor de representar.

Con las seguridades de que la historia y nuestros pueblos reconocerán este como un hecho histórico y beneficioso para nuestro bienestar, firmado en Caracas el 26 de enero de 2008.

Honorable Roosevelt Skerrit
Primer Ministro de la Mancomunidad de Dominica.